NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA | OTRAS VOCES
Inicio > El azar no existe

El azar no existe

Esta es una historia reconstruida a partir de notas de mi abuelo. Más parece un sueño que una historia real por su contenido –Freud diría que manifiesto, según la traducción clásica en español- y por su estilo taquigráfico. Siempre me resultó curiosa la riqueza de sensaciones de los sueños y lo pueril que resulta contarlos en la vigilia: si no le añades fantasía a la fantasía la narración de lo onírico parece un árbol deshojado, liviano y grisáceo. Ahí va la breve historia.

Hallábame en un librería y tomé un libro al azar, abrí por una página cualquiera y empecé a leer en el primer párrafo en el que mi vista se posó. El texto decía: “El tiempo es el instinto de la memoria”, y a continuación seguía: “Si volvieras a abrir otro libro al azar y encontraras la misma combinación de palabras anteriores –tiempo, instinto y memoria- te será dada la ¿virtud? de la inmortalidad”. Más sorprendente incluso que lo anterior fue lo que siguió: “… pero ha de ser fruto del azar, nunca ha de ser buscado; por el contrario, si tu búsqueda fuera fruto del deseo, tus días estarán contados”. De la impresión se me cayó el libro de las manos y una hermosa joven me ayudó a recogerlo, quizá apiadada de mi provecta edad. Era hermosa, alta, con el pelo recogido con una ancha cinta y portaba un vestido de una sola pieza, de vivos colores, que le tapaba hasta el tobillo. Le di las gracias y cuando se alejaba ya de espaldas a mí me dijo:

-No olvides la página y el párrafo que has leído.

Miré la página instintivamente y sin recuperarme de la sorpresa busqué a la mujer con la mirada, pero esta había desaparecido. La página era la 365 y el párrafo el 24. Esto me ocurrió hace 10 años. Desde entonces he estado obsesionado con visitar librerías y bibliotecas, tomar libros al azar –con los ojos cerrados-, leer la página 365 -si tantas tenía el libro- y contar las líneas hasta la 24. Y siempre me preguntaba: ”¿debería ser azaroso el libro o también página y párrafo?”. Así transcurrió el tiempo hasta que ayer descubrí por error una librería de viejo y tomé un libro como siempre al azar y, ¡oh sorpresa!, en la página 365, línea 24, decía las mismas palabras: “El tiempo es el instinto de la memoria”. El libro se me cayó de nuevo de las manos, me temblaron las piernas y me tuve que apoyar en una mesa cercana para no caer. Y de pronto, de espaldas a mí, la misma voz que oí hacía un decenio decía:

-Tomad el libro que tanto anheláis.

La mujer se alejaba de espaldas; su vestido y su porte era el mismo que el de antaño y, como quiera que yo deseaba ver el rostro de quien me traía la buena nueva de la vida eterna, la tomé del brazo y la giré hacia mí. Lo que vi me horrorizó: sí, llevaba el mismo vestido, la misma cinta, tenía el mismo pelo, pero su rostro era el de una anciana decrépita. Recuerdo que sólo la pude preguntar: “¿Porqué?”. Ella me contestó: “El azar no existe”, y desapareció.

Desde entonces no he vuelto a leer un libro de más de 364 páginas, ni he vuelto a pisar una librería.

Pregunté a mi abuelo en el último año de su vida si creía con Freud que los sueños son, sin excepción, una realización de deseos, y recuerdo que me contestó desde una escalerilla que tenía para alcanzar los últimos anaqueles de la biblioteca:

-Ay, Freud, el primero y el último: el último mago y el primer científico de la mente, el último alquimista, gran especulador y ¡qué gran dramaturgo hubiera sido! Abrió un mundo nuevo –o como dice un filósofo francés, un nuevo continente del conocimiento-, pero no estoy seguro de que no sea todo un castillo de naipes, un monumento a la oquedad.

Y a continuación algo que para mí ha resultado siempre enigmático a pesar de su comprensión: “Sin método no hay ciencia, pero sólo con él, tampoco”.

Aquí me perdí, pero lo dejo tal como lo oí de sus labios por si un avispado lector entiende mejor a mi abuelo.

, , ,


» COMPÁRTELO:
Menéame Fresqui Delicious Facebook Twitter MySpace Technorati Google Bookmarks Live Spaces
  1. No hay comentarios.
  1. No hay trackbacks.