Santa Teresa, Farjas y el Monte Carmelo de la Sanidad Gallega
Desconozco si Farjas se siente identificada con la comparación que le atribuyó el señor Romay Becaría, el hombre del nefasto recuerdo como ministro de Sanidad, cuando dijo aquello de que la conselleira le recordaba a Santa Teresa de Jesús subiendo el Monte Carmelo en el desempeño de su labor. Lo que sí conozco es que no le gusta asumir la realidad, al menos en lo que a las listas de espera se refiere.
La lección bien aprendida
Llegó al cargo con la lección bien aprendida, lamentándose de que heredaba una gestión deteriorada y afirmando que la titularidad del ladrillo no es una garantía para el servicio. A los tres meses de su nombramiento apareció satisfecha de la labor realizada y de la pendiente por realizar. Habló de lo mal que lo había hecho el gobierno anterior y de lo bien que lo estaba haciendo el actual en torno a las listas de espera. Unas listas que no han parado de crecer. Decía la conselleira en el 2009 que la filosofía de la nueva ley de garantías era una clara apuesta por la priorización y por las consultas de alta resolución que pudiesen establecer un proceso de confirmación en pocos días.
Maquillaje y manipulación
Apenas un año después, las listas no sólo no se han visto reducidas sino que el tiempo de espera aumentó de forma considerable, algo que ni la conselleira de Sanidade ni el presidente de la Xunta están dispuestos a reconocer. Hay serias dudas sobre la veracidad de las palabras de Farjas cuando asegura que se está atendiendo a los pacientes más graves, dudas más que comprensibles cuando en el ambiente flotan las acusaciones de manipulación de datos y falsedad de las informaciones facilitadas. Basta con recordar la pregunta realizada por Modesto Pose, portavoz de Sanidade del Grupo Parlamentario Socialista, a Feijóo sobre cómo es capaz de saber la gravedad de 200.000 pacientes antes de que fuesen atendidos, pregunta que le hizo después de que afirmase que le importaba más la gravedad de los pacientes que su número.
La evidencia de los datos
Dice Farjas, indignada por las acusaciones de maquillaje de las listas, que la mejor evidencia son los datos.
Tiene razón la conselleira, el testimonio de un paciente es la mejor evidencia de lo que está ocurriendo realmente:
Un paciente es desviado, en el mes de octubre de 2009, por su médico de cabecera al traumatólogo ante la persistencia de los síntomas que le aquejan y del resultado de las pruebas radiológicas realizadas; pasan cuatro meses hasta que es reconocido por el especialista en febrero de 2010 y tiene que esperar otros 6 meses hasta que en agosto de este mismo año se le realiza el TAC solicitado por el especialista y puede acudir de nuevo a su consulta. El diagnóstico indica que la valoración final la tiene que realizar un neurocirujano que será quien indique la conveniencia o no de una intervención quirúrgica. La cita solicitada en la primera quincena de agosto de 2010 tiene como fecha prevista el 26 de mayo de 2012.
¡Un año y nueve meses después!
Este paciente tendrá que esperar, si las reclamaciones realizadas no lo remedian, casi tres años para que se le confirme su diagnóstico y para que se le indique como atajar la enfermedad. Es en este punto de la historia donde hay que recordarle a la indignada Farjas aquello de los pocos días del proceso de confirmación.
A pesar de las evidencias poco parecen importarle a la conselleira, a tenor de su habitual expresión risueña, las constantes críticas, realizadas desde todos los sectores de la ciudadanía, en torno a la reducción del presupuesto sanitario, la parálisis de la actividad de los hospitales públicos por la tarde, el desvío de pacientes a los centros privados, el cierre de servicios de radiología y laboratorio, la supresión de servicios de radiología urgente y la financiación y explotación privada de los nuevos hospitales y centros de salud.
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Pilar Rego es gallega, diplomada en Educación Social, bloguera, cercana al agnosticismo, defensora de la igualdad en todos los ámbitos de la vida y por ello inevitablemente feminista.
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