Las piedras y las palabras
De Sajad y Saeideh, al mundo entero. Así finaliza la carta abierta en la que los hijos de Sakineh Mohamadi Ashtiani, que podría haber sido objeto de una ejecución simulada, piden que no les olvidemos; ni a ellos, ni a su madre con la que no mantienen contacto desde agosto.
No es la primera vez que Sajad y Saeideh utilizan las palabras para expresar sus inquietudes sobre la situación que están viviendo. Con anterioridad a la revisión del “veredicto sobre los asuntos extramaritales” hicieron pública otra carta en la que negaban las acusaciones y pedían clemencia para una mujer que confesó después de haber padecido una fuerte “presión policial” y que apareció en televisión oculta tras un chador lo que despertó las sospechas sobre su identidad.
Con solo 16 años, su hijo tuvo que presenciar, en la Sala del Tribunal, como su madre recibía los primeros 99 latigazos. Tiempo después recibió otros tantos por aparecer en una fotografía del periódico The Times sin el velo “obligatorio”. Aunque la mujer que aparecía en la foto no era ella sino una activista que reside en Suecia, error que el periódico reconoció, las autoridades iraníes lo pasaron por alto. Del mismo modo que no tuvieron en cuenta las dificultades que una mujer de origen zaerí y que habla un dialecto turco tuvo para poder entender el farsi, idioma utilizado en su juicio. “Que Sakineh está privada de sus derechos más elementos es algo que se confirma en el hecho de que ni siquiera tiene derecho a ser sentenciada en una lengua que entienda: en unas declaraciones a The Guardian, aseguró que no se sabía que iban a lapidarla hasta que no se lo dijeron sus compañeras de celda; ella no conocía el significado de la palabra “rajam”.
Irán es un país al que solo supera China en número de ejecuciones y donde el destino que le espera a una mujer acusada de adulterio es la muerte a pedradas. Una ejecución que se lleva a cabo, como establece la ley, con piedras que “han de ser lo bastante grandes como para no hacer sufrir demasiado al condenado, pero también lo suficientemente pequeñas para que el ejecutado no muera inmediatamente”. La de Sakineh estaba prevista para el pasado 15 de agosto pero fue aplazada en el último momento gracias a la fuerza de las palabras y a la presión internacional. No obstante se teme que la suspensión pueda ser temporal y que se le aplique otro tipo de pena capital ya que la reapertura de su caso en un país de nulas garantías judiciales no deja lugar a la esperanza sino más bien hace temer la aparición de nuevos cargos. La circunstancia de que en la actualidad la asista un abogado de oficio, el anterior tuvo que exiliarse en Noruega después de huir de Irán, al que no se le permite tener contacto con su representada no ayuda mucho a que las expectativas mejoren.

Pilar Rego es gallega, diplomada en Educación Social, bloguera, cercana al agnosticismo, defensora de la igualdad en todos los ámbitos de la vida y por ello inevitablemente feminista.
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