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Discursos en la izquierda (ante el 1º de Mayo)

3.mayo.2010 - 9:39

Hay muchas reformas más urgentes que la del mercado de trabajo”, dijeron ayer los dirigentes sindicales. Es sindicalismo pero, tambien,  política en estado puro, es decir la concrección de unos objetivos sociales posibles, la definición de prioridades en los problemas. Esa es la clave: insistir en la reforma financiera y empresarial como objetivos alternativos y centrales para avanzar y combatir la crisis. A ese discurso que hay que concretar se deberían sumar todas las izquierdas.

¿Cuál es hoy el problema principal de nuestra sociedades? ¿Cuáles son las fuerzas sociales, las minorías, que concentran los beneficios y están organizadas para defenderse de cualquier impulso de control democrático? ¿Es el momento de articular un discurso anticapitalista? Los que se inclinan por el SÍ, deberían contestar algunas preguntas más: ¿En que debe sustentarse hoy un discurso anticapitalista para resultar eficaz? ¿Cuál es la faceta del capitalismo que interesa combatir? Y los que se inclinan por el NO deberían tambien repensar y afinar su respuesta: ¿Es posible articular hoy un discurso de izquierda sin identificar en elementos esenciales del capitalismo actual el origen de la crisis que padecemos? ¿Es posible limitarse solo a políticas distributivas para corregir la crisis? ¿No son las regulaciones financieras nunca abordadas parte de una auténtica revolución democrática?

Toda la izquierda debe, por tanto, contestar a la cuestión esencial: ¿cómo identificar y aislar las fuerzas que son causa de los principales problemas del mundo? ¿Cuál es la linea divisoria que separa los caminos, cuántos aliados debemos acumular y dónde para desbancar del poder efectivo a los causantes de esta crisis?

Si la respuesta localiza esas causas en los espacios especulativos y financieros y en las minorías que se enriquecen con los mercados (esa fuerza a las que es conveniente “ponerle cara y ojos”) comerciando con el dolor y el sacrificio ajeno, habremos avanzada ya mucho. Porque la victoría es posible, es decir, los impulsos democraticos y de control son posibles, solo si las fuerzas sociales concentran allí sus objetivos, si la izquierda supera sus discursos sectarios y articula un programa mínimo factible en el que quepan las más amplias capas reformistas.

Entre el optimismo inutil de Zapatero, adobado en su incapacidad para elaborar un discurso de sintesis –por otra parte nada facil en la situación actual-, la inacción de la socialdemocracia tradicional europea, la esperanza razonada pero tantas veces ingenua de Obama o la resistencia esteril de tantas izquierdas, las fuerzas reformistas agotan sus fuerzas dispersas.  Mientras, la rearticulación del discurso que culpabiliza a los ciudadanos y exculpa y sacraliza  a los mercados, con apoyo financiero y neoliberal, recupera la iniciativa.

Sin embargo, muchos de los elementos del discurso necesario están ya aquí: los derechos sociales, la defensa de lo publico desde la eficacia social, nuevos impulsos al concepto de Estado de Bienestar, la asunción de la libertad económica y la transparencia del liberalismo progresista en contra de las élites opacas, la reclamación de los derechos individuales y de las minotrías propias del radicalismo, la necesidad de un crecimiento sostenible y en paz… son ya elementos identitarios y comunes del progreso.  En mi opinión, falta solo el diseño de un nuevo ordenamiento del modelo productivo en el que el Trabajo recupere peso en las empresas, integrandolo en el capital y la gestión.  Recuperar el debate sobre la coogestión y la nueva empresa será esencial si queremos articular una salida progresista de la crisis.

Es falso que la no reforma del mercado de trabajo este frenando la salida de la crisis. Como tambien lo es que el principal freno al nuevo modelo productivo descanse en las capacidades educativas de nuestros jóvenes. Justo ocurre lo contrario. El sistema productivo es experto en despreciar los nuevos y viejos saberes representados, respectivamente, por jovenes sobrecualificados perdidos entre becas enlazadas y adultos expertos marginados incluso antes que les ofrezcan las jubilaciones anticipadas.

No es una mayor cualificación del trabajo, no son más fuerzas productivas las que se necesitan para construir un nuevo modelo productivo. Quizás ese diagnóstico valga para los países emergentes pero no para la Vieja Europa. Aquí lo que se necesita son nuevas relaciones sociales, nuevas formas democráticas para que los trabajadores participen de los riesgos y las ventajas de la competitividad colectiva.  Es una reforma del concepto de empresa lo que se necesita. De lo contrario, los trabajadores europeos, sean manuales o intelectuales, colocados objetivamente a la defensiva entre las fuerzas globalizadas, sufrirán el declinar de sus derechos.

Zapatero merece críticas, sin duda, pero no son más de izquierda los que más critican a Zapatero. NI los que reclaman la huelga general en linea con los deseos de la derecha conservadora. De sectarios es no reconocer que este gobierno ha resistido hasta ahora los embates del discurso demoledor de la derecha y se ha mantenido firme en la defensa de los derechos sociales. Es la falta de un discurso estratégico, común a toda la izquierda, y la terrible pinza entre el paro y el dficit público, la que le lleva a perderse en movimientos tácticos. El riesgo está claro: ese no saber que hacer y la intensidad de la crisis le puede llevar a hacer el trabajo sucio a la derecha y “los mercados”. Ese riesgo es común a los países con gobiernos de izquierda, no es solo España. Pareciera que los mercados han puesto el foco en todos ellos: Grecia, Portugal, Inglaterra, España. En el lado opuesto, Berlusconi, sin ninguna credibilidad y con una deuda que duplica en términos relativos a la española parece no merecer ataques. Tampoco Irlanda, capaz de hacer un ajuste durísismo bajando el sueldo  a los funcionarios un 15% mientras mantiene el tipo del impuesto de sociedades en el 12,5%, una tercera parte que en Europa.

El riesgo es tremendo: si es la izquierda la que se quema en las políticas más duras sin encontrar una salida posible y adecuada, no se recuperará en muchas décadas. Pero esa salida posible y adecuada no se conseguirá negando las dificultades y actuando contra los gobiernos de izquierda.

A veces se dice que las palabras se las lleva el viento. Error: son las palabras vacías o los discursos inapropiados por sectarios o timoratos las que vuelan incapaces de germinar en la tierra.  Es el momento de concluir un discurso común o, al menos, las bases mínimas para un discurso reformista común.

En eso consiste la confianza: en articular un discurso político que no solo se entienda sino que oriente y de salidas reales a las angustias de la gente. Tambien en economía y no precisamente porque lo requieran los mercados, sino porque lo necesitan los ciudadanos.

Izquierda, reforma empresarial y modelo productivo

12.abril.2010 - 11:03

Izquierda Unida ha planteado la necesidad de una reforma empresarial en lugar de una laboral. Se trata de una propuesta interesante que va en la buena dirección aunque, desgraciadamente, se queda en un eslogan vacío sin apenas recorrido, pues no solo le falta discurso y contenido sino que traslada al parlamento la iniciativa en algo que necesita previamente un gran recorrido social.  En cualquier caso,  es un pretexto para abordar esa línea argumental.

Cuando en las negociaciones colectivas se afirma que negocian empresa y trabajadores se está cometiendo un error garrafal. Estamos asumiendo que los trabajadores “no somos empresa”, cayendo presos de una vieja herencia de la lógica capitalista que, al mantenerla viva, incapacita al trabajador para entender este mundo y para defender sus derechos y posiciones. Al hacerlo, estamos comportándonos con gran miopía, abandonando, por un lado, la bandera del interés general en manos de la dirección de la compañía. Y, por otro, avalando que solo el capital es empresa cuando hoy el trabajo es el verdadero capital. Sigue leyendo…

“We are all Socialists now”

24.marzo.2010 - 6:57

La portada del Newsweek de hace un año (7-2-09) anunciando que “ahora todos somos socialistas” no pretendía informarnos de un cambio real. Ni era, en absoluto, inocente. Sencillamente lanzaba una alarma preventiva que sabía iba a provocar sorpresa y rechazo en sus lectores conservadores. Inducía, además, una asociación subliminal entre las palabras crisis y socialismo y entre socialismo y derroche de recursos públicos, ineficacia y políticas asistenciales.

Esa identificación ponía el foco donde más podía perturbar a Obama que, desde entonces, se ha visto obligado a declarar a la defensiva, multiples veces, que él no es socialista. Da lo mismo, toda su actuación ha sido analizada desde entonces desde esa perpectiva consiguiendo con ello éxitos evidentes: ha sido la causa de la desaparición de la faceta más progresista de su reforma sanitaria: la opción pública. Solo su extraordinaria capacidad para recuperar iniciativa en las peores condiciones le ha librado de una derrota absoluta. Sigue leyendo…

Ciudadanos culpables

15.marzo.2010 - 11:48

Se extrañaba Soledad gallego en EL PAIS (14 febrero 2010) de que “no hayan pasado ni dos años del descubrimiento de una gigantesca estafa global protagonizada por banqueros y financieros y que ya parezca que la crisis fue consecuencia de la irresponsabilidad de las clases medias bajas (trabajadores se llamaban antes), empeñadas en hundir el sistema con sus desaforadas demandas”.

Así es pero no debería sorprendernos. No es casualidad, es la consecuencia lógica del trabajo organizado sistemáticamente desde lobbys y think tank que han intensificado la maquinaria de comunicación hasta conseguir un grado de socialización de la culpa que impida atajar la responsabilidad de los autores. Sigue leyendo…

¿Contrato único? SI

9.marzo.2010 - 9:26

Reconozco que no entiendo el planteamiento de los sindicatos respecto al contrato único.  Y cuando digo que no lo entiendo es, literalmente, eso, que no lo entiendo… o, lo que es equivalente, que percibo sus argumentos como deliberadamente insuficientes, como si no quisieran entrar al fondo de la cuestión. He leído las posiciones de CCOO y UGT, de Toxo y Cándido, y todos los artículos de catedráticos y expertos que avalan sus tesis y sigo pensando que su posición está basada en argumentos parciales, farragosos, frágiles y poco articulados, que solo dan rodeos para justificar a posteriori una posición ya adoptada.

Imagino que si esa es mi percepción, que quiero entender y asumir su postura, muchos ciudadanos estarán en posiciones semejantes. Si fuera solo un problema de comunicación, de “formas”, ya sería suficientemente grave porque en un tema de esta naturaleza, lo que una cosa es se confunde con lo que parece ser. Significa que, con independencia del resultado de las negociaciones actuales, están (estamos) condenados a estar a la defensiva sobre este tema que volverá una y otra vez. Mi percepción es que, además, se trata de un problema de fondo, es decir, que el error desaprovecha una oportunidad para debatir alternativas que benefician al conjunto de los trabajadores y al cambio de modelo productivo.

En mi opinión es necesaria otra actitud, otra táctica, otro análisis. Sigue leyendo…

Luchas de clases

26.febrero.2010 - 21:49

“Hay una lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos la que dirige la lucha. Y nosotros ganamos” Eso declaraba el multimillonario estadounidense Warren Buffet al New York Times el 26-11-2006. ¿Tremendo, no?  Mientras la izquierda y el mundo del trabajo ha estado décadas distorsionando su lenguaje hasta hacerlo inocuo,  los financieros, la verdadera élite mundial, se atreve  a lanzarnos un órdago con nuestras propias palabras. Lo hace exhibiendo, con el desparpajo de la modernidad, nuestras viejas  ideas que creíamos inservibles.

Ese lenguaje descarnado, corresponde al pensamiento “sincero” del más  reputado inversor de la historia, experto en comprar y vender acciones,  es decir,  comprar y vender empresas,  para desde esa actividad convertirse en el segundo hombre más rico del planeta. Sus palabras eran antes de estallar la crisis, cuando el sistema gozaba de mucha salud.

¿Qué está pasando? La reorganización del poder en el mundo que ha provocado la globalización sitúa al trabajo a la defensiva y en una situación de subordinación respecto al capital. Pero se trata de una subordinación organizada y con capacidad de influencia, en el que los sindicatos significan a veces la primera y, a veces, la única trinchera “contra las reformas”. Mucho más que los partidos de izquierda, en proceso de redefinir su papel,  el rol de los sindicatos adquiere una nueva dimensión cuando se exacerban los ataques desde posiciones ideológicas que pretenden desmontar el andamiaje defensivo, de derechos y consensos, que ha estructurado nuestros equilibrios sociales.  En debilitar ese andamiaje consisten, básicamente, “sus” reformas. Sigue leyendo…

“La dictadura sindical”

17.febrero.2010 - 18:30

“La dictadura sindical” es el título de la portada de la última edición de la revista Actualidad Economica y tambien de su editorial. El mismo texto del mismo autor, con el antetítulo “apuntes liberales de un chico de derechas”, era reproducido tambien por el diario Expansión, el otro sosten ideologico de buena parte de los ejecutivos españoles. Ambos pertenecen al mismo grupo, Unedisa/RCS, editora de El MUNDO, dirigido por Pedro J. Ramirez.

El titulo es coherente con las ideas de sus autores. Si el trabajo es una mercancía, los sindicatos son vistos como meros proveedores de mercancías que tienden a convertir su actividad en un oligopolio de oferta. Sí, no se rían que no tiene gracia. En consecuencia, uno de sus objetivos estratégicos es “restringir la oferta de trabajo para aumentar su precio”. Son, por tanto, fabricantes de desempleo y los principales interesados en mantener “un mercado dual -fijos y temporales- a cuya reforma se oponen de manera tajante”. ¿Con qué objeto? Con el deseo de “maximizar su poder político, sus prebendas y el número de liberados.” Como “viven de los presupuestos” fomentan entre los trabajadores que representan un comportamiento de free riders, algo así como el de gorrones o parásitos. Sigue leyendo…

Trabajando a los 90 años (en EEUU)

10.febrero.2010 - 13:00

Por si no lo sabías, resulta que la flexibilidad del mercado de trabajo alcanza en EEUU tanta perfección que, en años pasados, había ya generado la existencia de líneas de producción bajo la etiqueta de “seniors-only”. La experiencia la inauguró, en 1997, la firma de cosméticos Bonne Bell, en el estado de Virginia, y posteriormente la siguieron otras empresas como Deere&Company, el principal grupo financiero del estado, PitneyBowes, el Vanguard Group, y el St. Marie Médical Center en Huntington. Lo cuenta Edward E. Gordon autor de “The 2010 Meltdown: Where will we find workers?” (Greenwood, 2005).

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