Albéniz y Ramírez
Ayer murió Soitu; hoy nos queda su cadáver exquisito. En la despedida, Javier Pérez de Albéniz (rotulado a la baja como crítico de televisión) expresó su agradecimiento “a los periodistas que no mienten, no manipulan, no tergiversan, no engañan, no creen que todo vale. Que los hay”.
Entrañable homenaje a Pedro J. Ramírez y a don Federico, aunque olvidase mencionarlos. Quien sí ha decidido hablar de ellos es Rodolfo Ruiz. El comisario de ‘la mochila de Vallecas‘, presunto machaca policial de Rubalcaba, ETA y Marruecos para derribar a Aznar, les acusa de la muerte de su mujer. En una entrevista concedida a José María Garrido en El Plural, Ruiz -ahora prejubilado por “alteración psicofísica”- relata cómo fue acosado, perseguido y linchado por las terminales mediáticas del Partido Popular y por el propio Partido Popular.
El problema no es que siempre se vayan los mejores: es que no hay manera de deshacerse de los peores.


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