NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA | OTRAS VOCES

Justine en directo

22.diciembre.2010 - 5:54

Still got the blues

12.noviembre.2010 - 10:32

Han sacado un poemita mío en la antología En clave de sol. 16 sobre la música, de la que se han imprimido 10.000 ejemplares que no tengo ni idea de dónde, cómo ni cuándo se pueden conseguir. Si alguien encuentra el libro que escanee la portada y la página mía y me la mande, por favor.

Esta noche leo en Diablos Azules (Madrid, C/ Apodaca nº 6, metro Tribunal) a las 21.00 h. Presentará la lectura el poeta madrileño (y aún así amigo) Jesús Urceloy. Si viene algún lector al recital que salude y tomamos una birra.

Still got the blues

(Léase escuchando Still got the blues, de Gary Moore).

Use to be so easy
to give my heart away

tormenta de sirenas en la calle
el suelo de barro encharcado lleno de colillas
como una trinchera después de una batalla
que venció la niebla
penumbra de luz morada, destellos de acero orgánico, sombras de alquitrán

but I found that the heartache
was the price you have to pay

dos amigos ríen sordamente, viendo hundirse
un barco de papel en un vaso lleno
alguien llora y sus pies clavan raíces de ron en la tierra
un hombre dice voy al baño a suicidarme y ahora vuelvo

I found that love is more than just a game
play and to win
but you loose just the same

pido una cerveza
tengo una serpiente dentro estoy dispuesto a beber hasta ahogarla miro las luces de neón ninguna señala el norte
me siento a esperar y miro al escenario

so long
it was so long ago
but I´ve still got the blues for you

, ,

Cómo publicar en Internet y protegerse de plagios

28.octubre.2010 - 6:53

A través de mi twitter me llegó una pregunta de Antonio Prieto: quiere publicar obra literaria en Internet y no tenía muy claro el asunto de la protección de la propiedad intelectual, evitar plagios y demás. Tras dejarlo para mañana durante unos cuantos días, hoy le he escrito explicándole un poco cómo funciona la propiedad intelectual y cómo protegerse de plagios, y me ha contestado que “da para un post de blog”. Como siempre hago caso de lo que me dice gente tan inteligente como Antonio, pero por otro lado soy más vago que un perro, pego aquí el email tal cual se lo he mandado; ojalá la información pueda servir a alguien.

*

Veamos un poco por encima cómo funciona la propiedad intelectual, los derechos que de ella se devengan y las formas de protegerlos. Para empezar, en propiedad intelectual hay que distinguir entre dos tipos de derechos: los de autoría y los de explotación-reproducción. Los primeros son inalienables, es decir: es imposible según la legislación de nuestro país renunciar a la autoría sobre una obra propia. El clásico negro literario, por ejemplo, en teoría no podría existir si la persona que lo contrata no modifica luego la obra lo suficiente para considerarla propia (no es que cometa un delito, pero su actividad no está regulada; es un asunto complicado). De esto se deriva una cuestión: en principio no es necesario tomar ninguna medida específica para proteger tu derecho de autoría, porque para eso hay leyes antiplagio y ya tienes ese derecho desde el preciso instante en que creas la obra. Lo único importante en caso de plagio sería poder demostrar que la obra es tuya. Y aquí entran algunas falacias habituales: quizá hayas oído decir que la ley exige llevar tu obra al Registro de la Propiedad Intelectual, a CEDRO, a la $GAE o al Sursum Corda; pero no es cierto. En caso de juicio por plagio, constar en el Registro se considera una buena prueba, pero no definitiva: aquí no estamos con tema patentes y si un listo se te adelanta en registrar una obra a su nombre le puedes empurar (de hecho con las patentes también, pero por razones distintas… Es otro tema). CEDRO, SGAE y demás no tienen nada que ver con el tema del reconocimiento de autoría: de hecho si eres socio de alguna de ellas y vas a sus oficinas a denunciar un plagio te dirán que se lavan las manos, que para eso ya está la ley antiplagio y que te vayas a los juzgados. Son entidades que se dedican única y exclusivamente a gestionar los derechos de explotación-reproducción (ahora voy con ellos).

Hay otras formas de conseguir una prueba por si alguna vez tienes que enfrentar un juicio por plagio. Primero: el simple hecho de tener publicada tu obra en tu página web ya es una prueba. Los servidores tienen registros en los que se muestra la fecha de subida de dicho texto, por lo que llegado el caso la autoridad judicial podría pedirlos al ISP y salir de dudas. También vale haber presentado el texto en cuestión a premios, testimonios de personas que hayan visto una exhibición pública… En fin, cualquier prueba. Una que funciona muy bien, es fácil de conseguir, más barata que el registro y no tiene sus inconvenientes (ahora voy con ellos): mete tu obra en un sobre bien grande, envíatelo a ti mismo por correo certificado y no lo abras. Así tendrás un sobre fechado con un sello oficial. El correo certificado tiene valor de prueba judicial incluso en una causa por delito.

¿Inconvenientes del registro? Primero, que tienes que personarte en la oficina de registro de la propiedad intelectual de tu ciudad, y es un coñazo… Segundo, hay que pagar las tasas, que no suelen ser mucho (cambian cada año y según la comunidad autónoma) pero están los tiempos mu malos. Y tercero, en caso de registrar un libro de obras cortas (relatos, poemas, etc.) provoca luego ciertas complicaciones a la hora de ceder los derechos de explotación-reproducción, porque no registras X obras de una sola vez, sino una sola obra con X partes, de modo que si redactas un contrato de cesión de derechos tendrías que especificar muy bien qué parte del libro cedes, o te puedes encontrar con que “regalas” los derechos de todo el libro a una gente que sólo quiere publicar tres páginas. Pero tampoco está de más, ojo, y por ser la solución más tradicional y legalista de cara a un juez funciona muy bien.

Bien, visto esto, vamos con los derechos de explotación-reproducción. Estos sí se pueden vender, prestar, alquilar y hasta entregar en usufructo; de hecho lo más normal es venderlos a una editorial / discográfica / lo que sea a cambio de un porcentaje. No tengo mucho que explicar sobre ellos porque son lo que normalmente entendemos por “derechos de autor”. Lo que sí hay que tener en cuenta es que no sólo existe el modelo Copyright de derechos de autor (que bloquea todos los derechos salvo permiso expreso de los titulares, que suelen ser las empresas antes mencionadas): también tienes las licencias Creative Commons, que te permiten explotar esos derechos a tu manera, sobre todo si quieres autopublicarte o no tienes perspectiva de publicar a corto-medio plazo sino en tu blog. Con esas licencias puedes, por ejemplo, permitir la libre copia siempre que no se modifique la obra ni se saque dinero de ella. ¿Y si alguien la copia y se la atribuye, qué hago? Pues denunciarle por plagio usando las pruebas antes vistas. Y como ya habrás registrado la obra vía internet con tu licencia CC, podrás sumar otra prueba más a la aplastante marea jurídica que harás caer sobre el infausto copión como la furia vengadora de Yahvé.

*

Y eso es todo, chicos. Ah, otra cosilla: esta noche toco en Barcelona, en el café Vart. Como siempre, pueden escuchar algunos temas míos en mi myspace.

Prestigio oculto

27.septiembre.2010 - 6:44

Curioso, pero de letras

Existe un concepto en sociolingüística llamado “prestigio oculto”. Para poder entender exactamente de qué va (y sobre todo para ver hasta dónde quiero llegar con esto) nos hace falta manejar otro par de términos, como la definición de “lengua”. Bajo esa palabra se agrupan un montón de acepciones que se complementan: lengua es todo sistema de comunicación de una cultura (contrapuesta a otras lenguas: lengua española, lengua inglesa, lengua de signos, etc.; esta acepción se puede sustituir por “idioma” perfectamente), e incluye todas las posibilidades de realización de dicho idioma. Si miramos más de cerca, lengua es el conjunto de normas y leyes que rigen el uso considerado correcto de dicho sistema: es decir, en esta acepción la lengua es un sistema estandarizado, en el que hay formas correctas e incorrectas (mientras que la primera agrupa todas las posibilidades del sistema, tanto las consideradas buenas como las malas). Por último, lengua es también la realización concreta de todo lo anterior, es decir, el hecho lingüístico en sí.

Vamos a quedarnos con la segunda acepción: la de lengua estándar, es decir, la de la lengua considerada correcta. Esta corrección va más allá de lo que diga la RAE: se trata de lo que la sociedad en sí reconoce como correcto. Es decir, quien usa la lengua estándar habla bien. Es una variedad con prestigio: al que habla bien se le considera culto. El hecho de que exista una variedad prestigiosa implica que existan otras que no lo son: por ejemplo, a nivel estatal, la forma de hablar castellana / madrileña es prestigiosa (es hablar “fino”), mientras que variedades como la andaluza tienen connotaciones negativas (¿habéis visto a algún presentador de telediarios con acento andaluz? ¿A algún personaje andaluz que no sea criado, jardinero o simplemente el pícaro graciosillo?).

Los hablantes tendemos a intentar utilizar más la lengua estandar en función de lo seria y formal que sea la situación. Cuando escribimos una carta cometemos menos incorrecciones (nos desviamos menos de la norma) que hablando. Si nos entrevistan para la tele, hablamos mejor que en el bar con los amigos. Esto es porque todos queremos arrogarnos una parte del prestigio de esa variedad: todos queremos ser un poco más cultos, más finos, más de la buena sociedad, y menos del barrio en el que realmente nacimos. Lo cual es una memez porque que una variedad sea o no estándar depende de factores socioeconómicos, no de la pureza o calidad de la lengua: la lengua estándar es, sencillamente, aquella que habla el grupo social que detenta el poder. Vamos, que todos queremos parecernos a los que mandan.

Sin embargo, este comportamiento involuntario tan humano (querer parecer más de lo que uno es) tiene una divertida salvedad. Los estudios sociolingüísticos demuestran que, en líneas generales, las mujeres siempre intentan acercar su habla lo más posible al estándar prestigioso, mientras que los hombres tiran más a la variedad local, al uso de argot, jergas, etc. Y aquí es donde aparece el prestigio oculto: resulta que es un mecanismo utilizado por los hombres para parecer más malotes, más fuertes, para que nadie se crea que nos preocupa hablar bien o mal, porque somos demasiado chulos o sabe dios por qué. ¿Un ejemplo? Tradicionalmente, en Málaga las mujeres sesean y los hombres cecean. ¿Por qué? Porque en Andalucía la variedad prestigiosa es la sevillana, y los sevillanos sesean, mientras que la variedad autóctona malagueña es ceceante. Esto lleva a situaciones divertidas, porque tan ridículo es alguien intentando hablar con la variedad prestigiosa que no le es propia como tratando de parecer de pueblo o de barrio cuando ha estudiado en colegio privado.

¿Y cuál es la conclusión a la que podemos llegar con todo esto? Que, con tal de pavonearnos delante de los demás, sin darnos cuenta todos parecemos gilipollas en algún momento del día.

Amor y calcetines

22.septiembre.2010 - 10:03

Demo casera recién salida del horno, para enseñársela a los músicos. Suena a cuernos, como es normal, pero al menos se entiende la melodía. Puedes oírla aquí.

El jugador

7.septiembre.2010 - 6:42

El sábado próximo (11 de septiembre, a las 21.30), aprovechando el marco de La Noche en Blanco, la Residencia de Estudiantes de Madrid celebra el centenario de su fundación con un recital de poesía titulado Jugar con poesía, con el juego como tema principal. En él estarán recitando Luis Bagué Quilez, Isabel Bono, Sofía Castañón, José Daniel García, Jorge Gimeno, Lorenzo Plana, Juan Manuel Romero, César Saldaña, Teresa Soto y un servidor. En mi línea, los poemas que he enviado son más una perversión que una versión del tema, pero bueno, los que me hayan leído alguna cosa anterior sabrán ya más o menos de qué pie cojeo. En cualquier caso, éste es uno de los poemas (escrito hace unos días) que leeré este sábado. Invitados están.

el jugador

conocí a un tipo que abandonó una partida
para no arruinar a un hombre bueno
jugué con él hasta ganarle el alma
sólo para darme el gusto de tirarla riendo a la basura

hice trampas, por supuesto.

one, two, roll the dice
loaded with sorrow and vice

picas para abrirnos el pecho a lanzazos
corazones para sembrar de lujuria la herida
tréboles como una oscuridad contagiosa
diamantes para comprar lo que no está en venta

y jack escondido en una caja, masticando secretos.

three, four, meet the king
crowned with lies who´s underneath

una tirada de dados no puede abolir el azar
pero está condenada a intentarlo

una

y

otra

vez.

¿te apetece una partida?

five, six, take your gun,
blow your head and fear the dust

Gracias por esta noche en el Zanzíbar

19.julio.2010 - 11:23

El viernes montamos una buena en el escenario del café Zanzíbar de Madrid, que cada vez se llena con más gente para escuchar mis canciones, historietas y chorradas; en esta ocasión casi no cabía un alma más en la sala (y a mí casi me da un jamacuco de calor). Después de una semana contra las cuerdas (contra las cuerdas vocales, porque los aires acondicionados y las celebraciones del Mundial me habían dejado con un dolor de garganta importante), llevando vida monacal para recuperarme a tiempo para este concierto, llegué al bar con la voz bien pero sobre la bocina, sin saber cómo iba a reaccionar a una hora y media cantando. La verdad es que temía que, más que un concierto, aquello fuera una lección de ornitología (por la posible profusión de gallos); pero afortunadamente, aunque empecé algo frío, después de los primeros temas la garganta se me puso a tono y no pasé ningún apuro. Me acompañaron los amigos de Sala, grupo de indie-rock londinense que andan de gira veraniega por España pero que se apuntan a un bombardeo. Se tocaron unos temillas propios y me acompañaron en otros; también nos dimos el gusto de marcarnos un par de versiones, una revisión en ritmo suave y fresquito de Boys don´t cry de The Cure y una enloquecida interpretación bilingüe (con la colaboración estelar de Tareq Elassir, hermano pequeño del cantante de Sala) del Quiero ser como tú del rey Louie con la que por poco echamos abajo el bar. No faltaron los clásicos de mi repertorio y además me di el gusto de estrenar una canción cuya letra ya apareció por aquí, y que finalmente ha quedado bautizada como Amor y calcetines. Al acabar el concierto una persona, que estuvo hace 30 años el día de la inauguración de la Mandrágora con Sabina, Krahe y Pérez, me dijo que no había dejado de recordarle a aquel espectáculo ni un segundo: es uno de los mejores elogios que me han hecho nunca. La verdad es que acabamos todos muy contentos, y ya estamos deseando que llegue la próxima fecha (que será el sábado 25 de septiembre; ya avisaré cuando esté más cerquita), en la que puede ser que me acompañe mi hermano DanieL si consigo convencerlo de que se venga desde Málaga para la ocasión. En definitiva, una noche estupenda… Muchas gracias a todos los que os acercásteis a pasarla con los chicos de Sala y conmigo. Recordad que podéis escuchar algunas canciones en mi myspace. Y a los que no vinisteis: ¡os esperamos para la próxima!

, , ,

Justine (2ª parte)

17.junio.2010 - 13:21

Muchas gracias a todos los que vinisteis ayer hasta el café Zanzíbar. Fue un concierto, creo, bonito y divertido; yo al menos me lo pasé genial y me encantó que, de paso, sirviera para volver a ver a amigos tanto tiempo perdidos. Y para los que no pudisteis venir (que también os quiero, no os pongáis celosillos), aquí os traigo un soneto que escribí la noche antes para presentar Justine.

Justine

Diablesa fatal, marimandona,
serpiente, bicho, histérica, malvada,
súcubo traicionero, perturbada,
pervertida, tramposa y trapalona;

zorrón, lagarta, sádica, gorgona,
timadora eficaz y despiadada,
ninfómana maníaca, zumbada,
caníbal y salvaje algo cabrona;

rencorosa, pendón desorejado,
putón despendolado y verbenero,
terremoto, huracán, tifón, tornado,

pantera, loba, buitre carroñero,
escorpión con el beso envenenado,
mi pérfida Justine… ¡Cuánto te quiero!

En concierto en el café Zanzíbar

11.junio.2010 - 12:12

Amigos, compañeros y familiares: el miércoles 16 de junio (es decir, el miércoles que viene) actúo en el Café Zanzíbar (Madrid, C/ Regueros 9, metro Chueca / Alonso Martínez) en el que es mi primer concierto oficial aquí. Que me diréis: pero si ya has actuado un montón de veces; sí, pero en teoría eran recitales aunque luego me las apañara para sacar una guitarra de tapadillo. Habrá sorpresas, invitados y nuevas canciones, ¡así que nadie se lo puede perder! Y el que no pueda venir, que corra la voz para que allí no quepa ni un alfiler. A primeras horas de esa misma tarde la Selección jugará (y ganará) su primer partido del Mundial, de camino a la final, así que habrá más motivos aún para celebrar…

Ya saben: humor, poesía, música y mucho, mucho cuento. Les prometo que se lo pasarán bien. Como muestra, un botón en mi myspace.

Carta abierta al equipo de Carrusel Deportivo

25.mayo.2010 - 10:33

La noticia ya es conocida: Paco González ha sido despedido de la Cadena SER de mala manera, por motivos más personales que profesionales y mediando comunicados hirientes de la cadena hacia el que ha sido uno de sus locutores estrella durante 18 años; Paco levantó el Carrusel cuando se iba a pique y lo convirtió en un programa que significaba el 30% de la audiencia de la emisora. El caso, y a donde voy: esto lo escribí hace un par de días para el blog de apoyo a Paco González, como fan irredento que soy – era – del Carrusel Deportivo de la SER. A partir de septiembre seré fan irredento de allá donde vaya Paquito.

Carta abierta al equipo de Carrusel Deportivo

Saben, a mí en realidad no me gustó demasiado el fútbol hasta que me saqué el carné de conducir. Cualquiera me dirá que una cosa y la otra no tienen mucha relación, pero verán cómo tiene su lógica. Cuando cumplí dieciocho y conseguí el carné, como les decía, me agencié un coche que era algo así como una lata de pintura roja con ruedas, que llegaba a todas partes pero siempre dando la sensación de que se iba a morir de cansancio a mitad de camino. Aquel viejo cacharro tenía una radio antigua pesadísima y aparatosa; ya no le funcionaba la cinta de cassette, y en la radio sonaba siempre lo mismo, porque no se podía cambiar de dial.

Ese dial inamovible era el de la cadena SER y fue el culpable de afianzar mi amor por la radio, que había nacido unos años antes en unas prácticas que hice en una emisora de barrio. Y ahí fue que empecé a escuchar Carrusel Deportivo. Desde entonces, cada vez que un amigo se sube al coche y hay fútbol, siempre se oye la misma frase: “ya está el tonto del carrusel”. Carrusel era todo lo que un programa de radio puede ser: dinámico, fresco, divertido, a veces emotivo, siempre cercano. Aquel equipo de profesionales se convirtió, poco a poco, en un grupo de amigos que no sabían que me acompañaban en todas las horas de carretera, de fondito mientras estudiaba o escribía o barría el salón, que los domingos siempre hay limpieza toque o no toque. Y al final no me quedó más remedio que aficionarme al fútbol; ¡a ver, si no, cómo justificaba yo reservar un ratito de cada fin de semana para la radio! Eran los años de la universidad y en el piso, si había partido, nunca nos faltaban la cerveza y la radio.

A los amigos se les quiere sobre todo por estar en los malos momentos. Casi sin darme cuenta las tardes de invierno tan lejos de casa, de lluvia y malos momentos se llenaron de los amigos del Carrusel y así fueron un poco menos frías y un poco menos tristes. Cuando no tenía ganas de nadie ni de pisar la calle y fingir ganas de algo por un rato, ahí estaba la radio para arrancarme una carcajada, para hacerme imaginar por un momento que en realidad uno no estaba en otra ciudad demasiado al norte, sino acodado en la barra del bar de siempre, con los amigos, riendo y comentando cualquier cosa. Y así se ganaron definitivamente un hueco en mi salón, para que entraran, se sirvieran y se sentaran siempre que les apeteciera. En cierta manera, sin que ellos lo supieran, eran una familia invisible de amigos cuando no había nadie más, un balcón a la alegría y una mano y un empujón cuando aprieta el frío. Camaradería en lo bueno, compañía en lo malo. Demasiado parecido a la amistad para ser sólo un programa de radio.

Admiro profundamente al equipo que ha conducido todos estos años Carrusel. Sé de la tremenda dificultad técnica y profesional de sacar adelante un programa tan complejo, con semejante despliegue por todo el país – a veces por todo el mundo -, con tanta gente; y además hacerlo divertido y cercano. Carrusel pega tan fuerte que engancha incluso a los no aficionados al fútbol. Estoy convencido de que el programa no tocaría del mismo modo al público sin el buen ambiente que se respira en ese grupo de trabajo. ¡Cuántas veces me han escuchado decir lo que daría por poder trabajar ahí! Paco González es un genio de la radio, un talento privilegiado para este medio; ha conseguido el punto de equilibrio entre rigor y buen rollo, diversión y profesionalidad. Un ejercicio de alquimia con el que resucitó al Carrusel cuando estaba muy de capa caída y con el que lo ha mantenido en lo más alto durante 18 años, convirtiéndose así en un pilar de audiencia y patrocinadores para la cadena SER.

No hace falta que describa lo que he sentido todos estos días. Ya os lo han dicho muchos otros fans, y estoy convencido de que nadie ha acusado más este golpe que el equipo, los compañeros de Paco González. Van llegando noticias de los posibles destinos de Paco; que si una emisora, que si otra, la televisión… Tanto da: sé como sabemos todos que se lo están rifando y es cuestión de tiempo que vaya. Y estoy convencido de que, siendo coherente con todo lo que ha hecho hasta ahora, Paco se partirá la cara por su equipo y buscará una oferta que incluya a quien se quiera ir con él.

Por eso os escribo esto. Admiro a Paco y le tengo un gran cariño, aunque no lo conozca personalmente, y Carrusel nunca será lo mismo sin él. No sólo porque será difícil – o imposible – encontrar a otro con su talento, sino por la herida que dejará en los amigos que se queden allí cuando él no esté. Y yo no quiero conformarme con escuchar a Paco en la emisora a la que vaya, no. Yo quiero el Carrusel que me ha acompañado en los peores momentos de mi vida, que no me ha dejado solo nunca, el que echaba de menos cada domingo de verano, el que no me permitía caer y siempre tenía una palmada en la espalda y una sonrisa guardada para mí. Quiero escuchar el ¡HOLA HOLA! de Pepe, sus canciones y versos y frases de abuelo un poco cascarrabias; y los chascarrillos de Poli mientras suena el sospechoso sonido de un par de hielos cayendo en un vaso. No quiero que me falten los jugadores bacalá que sólo Maldini ha visto jugar, ni a Guasch soltando fantasmadas que no se cree ni él, ni las imitaciones y puyas de Juanma Castaño o la voz de Hevia leyendo a los oyentes. Quiero a Lama dándole las gracias a Paco tras un gol del Madrid por decir que veía al equipo un poco fallón, y a Oli sacando aire de donde no lo hay para cantar el último gol de Messi. ¡Yo no quiero conformarme con nada que no sea todo, no quiero que unos cuellos encorbatados puedan con tantos recuerdos!

Por eso os escribo esto. Estoy seguro de que Paco conseguirá una oferta que incluya a su equipo. Quiero pediros, en mi nombre y seguramente en el de muchos fans de Carrusel, que os vayáis con él. Pepe, que ha demostrado ser un fiel amigo a cualquier precio, ya ha dicho que se irá con Paco; también Poli, y estoy seguro de que otros muchos están dispuestos a largarse. Pensadlo bien: ¿queréis trabajar en un sitio donde se trata así a uno de tus mejores profesionales? ¿Qué no harán con los peces más pequeños? ¿Queréis estar en un sitio donde se ve la mayor muestra de cinismo: dos señores condenados por publicar la verdad exigiendo una omertá de silencio al equipo de Carrusel y leyendo un vomitivo comunicado (después de que Paco no haya querido decir ni una sola cosa negativa de la SER), sin contar otros puntos de vista, sin dar derecho a réplica? Nosotros queremos oír libertad y frescura, no miedo a que un traje de chaqueta un día te impida el paso a tu puesto de trabajo si dices una frase que no le gusta. No, tantos años de ilusión no pueden acabar así. Coged vuestro micro, llenad la maleta de las mejores risas y ganas de empezar algo nuevo y marcháos con Paco a donde se pueda respirar aire fresco. Un programa de radio, pese a lo que crean los enchaquetados, no es una marca sino el grupo de personas que lo hacen. No estaréis solos: os seguiremos todos nosotros, los ya más de 100.000 limones y la gran mayoría de oyentes de Carrusel. Y gracias, chicos, a vosotros y a Paco por todos estos años, gracias por elegir la radio.

, ,