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Archivo febrero, 2010

Síndrome de Ulises

23.febrero.2010

En estos días de invierno y nostalgia, otro remember: un texto de otro tiempo, de hace casi dos años, pero que para mí tiene ahora más vigencia casi que entonces.

Pasear solo por una ciudad desconocida te hace sentir tan indefenso como libre. La pesada carga de ser uno mismo, de ser alguien, se diluye; es posible fantasear con romper el teléfono, tirar la documentación, borrar el pasado. Como si fuera posible, como lo era hace siglos, comenzar una vida nueva marcando las reglas, decidiendo el propio nombre, dónde se ha nacido. Cuando camino por una ciudad extraña, juego a reescribir mis recuerdos, como si fuera sólo el archivo de memoria de un ordenador que viaja. Yo nací en ese edificio (me digo), y fui a esa escuela; justo en esa mesa de aquel café me enamoré; en aquella otra me abandonaron. Empiezo entonces a profundizar en el falso recuerdo: estudié otra carrera que no me gustaba; viajé a un país del que ahora sólo conozco el nombre; o en un extraño pliegue narrativo, conocí a la persona que soy ahora. Pero siempre soy demasiado cobarde (o inteligente) para atreverme a reescribir el presente. Suena el teléfono, o miro una foto de casa, o enseño el pasaporte y la burbuja fantástica estalla. Me doy cuenta de que en una ciudad extraña no existo: soy sólo un par de ojos que aprenden, dos pies que caminan, lejanamente conectados con un yo que vive muy lejos. Aquí yo no soy yo, pero tampoco puedo ser otro, cortar el hilo de plata y quedarme para siempre en la ciudad irreal, la ciudad invisible que sólo existe la primera vez que la miras. Así que me olvido de mí, del aquí y el allí, el entonces y el luego, y trato de pintar en mi recuerdo lo intangible antes de que desaparezca.

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Anatomía de un beso

15.febrero.2010

Un beso que valga la pena
no se da,
no se pide,
no se desea ni se espera,
no se entrega ni se roba.
En un beso que valga la pena

                                                       se cae,
                                                                           
                                                                            sin más,

y luego ya no hay remedio.

*

Suenan
los Doors
y el humo
se anuda
en el techo
a una lámpara
de color
rojo pecado.
Aletean
tus pestañas
de terciopelo,
como el batir
de las alas
de un dragón,
y una luna
mordida
sonríe
desde el gato
azul
de tus pupilas.

Qué alquimia,
qué magia
en estado
salvaje
convirtió
todo esto
en un beso.

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Música y poesía en Libertad 8

12.febrero.2010

El lunes pasado Enrique Gracia Trinidad, poeta al que quiero y admiro y que, para mi fortuna, casi me ha adoptado a mi llegada a Madrid, me invitó a acompañarle a la guitarra en el mítico café Libertad 8 en la presentación de un libro suyo, dentro del ciclo Hazversidades organizado por el también genial Manuel Alejandre. Aquí dejo un par de vídeos de lo que fue la noche, en espera de que lleguen los demás (y, entre ellos, un par de cancioncillas mías).

Razón de escribir

Peregrino a la fuerza

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Por todo equipaje

4.febrero.2010

Llegó al fin a la orilla,
se agachó, se echó la espuma
de las olas a un hombro
y se llevó el mar como si fuera un saco.

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Camina conmigo

1.febrero.2010

Publicado en El callejón del ángel.

Fuego, camina conmigo1.
Báilame con ritmo quedo,
análogo al silencio2.
Enséñame otra vez a arder
con la desesperación por resucitar del Fénix.
Abraza mis cenizas,
fecúndalas de verdes agonías.

Fuego, camina conmigo.
Quema el recuerdo y siembra
una flor de lucha y sangre
sobre mi cadáver fértil.
Ahuyenta este frío con dientes de perro
lejos de todas nuestras primaveras.
Conviérteme en un asesino de oscuridades.

Fuego, camina conmigo:
déjame intentarlo una vez más.

1. Fuego, camina conmigo es una película de David Lynch.

2. En el poema En el cementerio marino de Paul Valéry aparece el verso “…en un tumulto análogo al silencio”.

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