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Anatomía de un beso

15.febrero.2010 - 15:03

Un beso que valga la pena
no se da,
no se pide,
no se desea ni se espera,
no se entrega ni se roba.
En un beso que valga la pena

                                                       se cae,
                                                                           
                                                                            sin más,

y luego ya no hay remedio.

*

Suenan
los Doors
y el humo
se anuda
en el techo
a una lámpara
de color
rojo pecado.
Aletean
tus pestañas
de terciopelo,
como el batir
de las alas
de un dragón,
y una luna
mordida
sonríe
desde el gato
azul
de tus pupilas.

Qué alquimia,
qué magia
en estado
salvaje
convirtió
todo esto
en un beso.

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Música y poesía en Libertad 8

12.febrero.2010 - 11:22

El lunes pasado Enrique Gracia Trinidad, poeta al que quiero y admiro y que, para mi fortuna, casi me ha adoptado a mi llegada a Madrid, me invitó a acompañarle a la guitarra en el mítico café Libertad 8 en la presentación de un libro suyo, dentro del ciclo Hazversidades organizado por el también genial Manuel Alejandre. Aquí dejo un par de vídeos de lo que fue la noche, en espera de que lleguen los demás (y, entre ellos, un par de cancioncillas mías).

Razón de escribir

Peregrino a la fuerza

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Por todo equipaje

4.febrero.2010 - 13:51

Llegó al fin a la orilla,
se agachó, se echó la espuma
de las olas a un hombro
y se llevó el mar como si fuera un saco.

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Camina conmigo

1.febrero.2010 - 12:37

Publicado en El callejón del ángel.

Fuego, camina conmigo1.
Báilame con ritmo quedo,
análogo al silencio2.
Enséñame otra vez a arder
con la desesperación por resucitar del Fénix.
Abraza mis cenizas,
fecúndalas de verdes agonías.

Fuego, camina conmigo.
Quema el recuerdo y siembra
una flor de lucha y sangre
sobre mi cadáver fértil.
Ahuyenta este frío con dientes de perro
lejos de todas nuestras primaveras.
Conviérteme en un asesino de oscuridades.

Fuego, camina conmigo:
déjame intentarlo una vez más.

1. Fuego, camina conmigo es una película de David Lynch.

2. En el poema En el cementerio marino de Paul Valéry aparece el verso “…en un tumulto análogo al silencio”.

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Hechos de atardecer

22.enero.2010 - 12:11

La tarde se me había clavado entre las costillas como una esquirla de metralla al rojo, así que bajé a la calle, que es la mejor sutura que conozco. Decidí que ese día tocaba jugar a detectives: me subí las solapas de la chaqueta, me calé el sombrero hasta las orejas y, expirando el vaho sucio del centro de la ciudad, empecé a seguir a un hombre. Era un señor mayor, con gabardina de paño marrón hasta los tobillos y guantes de cuero oscuro; el cuello, tan torcido hacia delante que parecía nacerle en el esternón, le daba la apariencia de un buitre con traje caro. Caminaba con pasos lentos y largos; en apenas diez metros le infligí una biografía de contrabando y miradas furtivas, pero cuatro calles después me cansé de él y elegí otro objetivo: la enigmática mirada de serpiente de una vendedora de flores. Sentado en un banco observé cómo seleccionaba cuidadosamente los colores y aromas, siguiendo una lógica que sólo ella conocía y que imaginé como un lenguaje en clave. Dos rosas, un clavel y una margarita: la policía nos vigila. Tres siemprevivas y una violeta: puedes venir esta noche. Por su tenderete pasaron niños, ancianas, padres de familia, adolescentes, universitarios, y ni una sola vez construyó dos ramos iguales. Cuando la noche terminó de desvestirse cerró la persiana metálica y me lanzó cinco nomeolvides; después se marchó tan rápido como un ratón entre el maíz. Quise ir tras ella, pero no pude moverme. Resignado, me puse una moneda en cada ojo y me tendí en el banco, con el ramo azul sobre el pecho. Ya no respiraba: la tarde se me había entrado tanto en el pecho que mis pulmones estaban hechos de atardecer.

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Declaración de (malas) intenciones

14.enero.2010 - 11:44

Como nota curiosa sobre este poema: cuando lo escribí (en la Fundación A. Gala) causó cierta polémica entre Nabor (un amigo y compañero) y yo, porque él afirmaba que el ligamento cruzado externo no existe. Según comprobé yo después, sí que existe, pero la verdad es que aún no lo tengo claro del todo.

Declaración de (malas) intenciones

Amo el ligamento cruzado externo de tus rodillas,
porque te permite caminar de vuelta a casa
y mantenerte erguida para que te abrace desde atrás.
Adoro el buen hacer de tus mandíbulas
por razones que ya te explicaré en privado.
Reverencio la flexibilidad de tus tendones
(y sobre eso hay muy poco que explicar).
Idolatro los músculos que mueven tu pecho
porque puedes llenarlo de aire para gemir.
Y es que, amor, la lírica le está muy bien a los poetas
pero yo soy más bien de follar.

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Contra el desalojo del Patio Maravillas

5.enero.2010 - 12:35

En estos momentos está terminando el desalojo del Patio Maravillas, un centro social okupado en Madrid que, con un modelo asambleario de autogestión, se ha convertido en un referente cultural en el panorama madrileño desde su creación hace dos años. Este tipo de centros se están dando en muchos lugares de España, como respuesta de la ciudadanía a la falta de espacios públicos de gestión horizontal y no vertical, como muestra de rechazo a que absolutamente todo tenga que ser controlado, decidido y dirigido por un político desde su despacho. Sitios como el Patio Maravillas, la Casa Invisible (Málaga) o el Ateneu Candela (Tarrassa) se multiplican por toda España con un éxito indudable de público y con el apoyo y respaldo de importantes sectores de la cultura y el arte.

Pese a esta gran labor, la respuesta de los ayuntamientos es siempre la misma: denuncias, policía y desalojo. Primero intentan (con éxito nulo hasta ahora) sacar a los miembros de los centros sociales con cantos de sirena, prometiéndoles locales en otro lugar; este tipo de promesas aún no se han cumplido en ningún caso. Los políticos deberían tomar buena nota de los movimientos ciudadanos que, de forma cada vez más mayoritaria y en todos los ámbitos, están optando por modelos de autogestión que escapan al control político y a la acción de intermediarios interesados. Quizá encuentren mucho más productivo, útil y sobre todo positivo para la gente apoyar a estos colectivos y apostar por la humanización de las ciudades a través de la cultura y la implicación ciudadana. Desde aquí todo mi apoyo y solidaridad al colectivo del Patio, además de mis felicitaciones por la labor de los últimos tiempos. Mucho ánimo para continuar la lucha.

Post-data: Esta tarde a las 20.00 h, concentración pacífica en la plaza del 2 de Mayo contra el desalojo. Sigue la evolución de la noticia minuto a minuto en nuevatribuna.es y en el twitter del desalojo.


Concentración de simpatizantes del Patio contra el desalojo.

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Mi Nacho Vegas particular

29.diciembre.2009 - 13:26

Este poema ha aparecido publicado en Hipotecas familiares, el número 2 de la revista literaria Catálogos de Valverde 32, editada por Raúl Díaz Rosales y Ramón Díaz Guerrero con la colaboración del Instituto Municipal del Libro. Raúl, con el que comparto oficio (poético y filológico) y cervezas ocasionales, me pidió que hiciera una versión propia de un texto a mi elección. Pensé en Nacho Vegas, cuya música nos apasiona a los dos, y acabé escribiendo esta respuesta a Mi Marilyn particular, una de mis favoritas. Por aquí lo dejo, para quien pudiera interesar; no sé qué distribución está teniendo la revista, pero si alguien tiene especial interés que avise y preguntaré dónde y cómo se puede conseguir.

…en una de esas tardes que parece como si lloviera a propósito

me encerré en mi mesa y vi una espiral de puertas

y en cada una de ellas grandes letras rezaban así: “esto no es una salida”

reconocí al instante aquel sucio e inmenso corredor donde otras (demasiadas) veces las inevitables

[ madrugadas acabaron en otro anochecer

y oí la misma voz que en las ventanas me susurra “salta”

cuando ordene usted puedo desaparecer y antes de darme cuenta ya estaba para ti haciendo mi

[ papel me tiré pantalla abajo pero en esta ocasión sólo había familias de cucarachas   en el patio de butacas recorrí los corredores aullando necesito escuchar tu ladrido   hoy necesito que alguien me amarre unos dientes en la nuca que alguien me humille    dónde estás dame nombre para que pueda existir sácame de aquí

yo no quise caer a este lugar sólo quería recordar el ruido del cinematógrafo y las paredes

[ desconchadas ahora que la fachada del cine es una máscara de andamios y además

es mi forma de cantar

yo jamás imaginé que existir fuera a causarme adicción cómo iba a adivinar que podía hacerme

[ daño alguien que era real

era yo quien se iría al final de la película no puedes darme la vida a golpes y luego dejarme así

aunque no sea rubia aunque no hable inglés y sea más que estúpida aunque no sea de verdad

y ahora busco a cualquiera que pueda parecerse a ti para pedirle que me viole y preguntarle,

en fin, ¿serías tú  mi Nacho Vegas

particular?

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Presagios de dragones

22.diciembre.2009 - 16:36

Una pequeña incursión al pasado. Escribí este artículo hace algo más de 2 años, para una colaboración que me ofreció un amigo con el Diario La Axarquía de Málaga.

Ayer por la tarde, la lluvia repentina me caló el sombrero, pero me trajo cierto alivio. Andaba calle abajo cuando estalló la tormenta, y me dije, “claro, esto lo explica todo”. Las horas anteriores se habían marchado a paso lento, dejando un olor a ozono, robándole las voces a los pájaros. Justo cuando estaba preguntándome para qué estaría cogiendo carrerilla el mundo, me resbaló una gota helada por el cogote y estalló la tormenta. Me acordé de un verso de Silvio: “vienen antecedentes de los ciclones”. El destino (me lo imagino como un señor bajito y ludópata, con un sentido del humor bastante absurdo) siempre llama por teléfono antes de presentarse. Lo malo es que deja unos mensajes en el contestador rarísimos: quién le iba a decir a César que los idus de Marzo, y la reciente afición por los puñales de Bruto, tenían algo que ver. Mientras me empapaba bajo una cortina de agua, subiendo por la calle del Silencio hasta el callejón de Granada donde vivo, pensé que la lluvia no bastaba para explicar el ánimo que la primavera y la ciclotimia me habían traído. Una sensación en el pecho de que está a punto de ocurrir algo grande. Una intuición de final de ciclo, de cambio, de renovación, de tormenta. Da un poco de miedo meterse a adivino a estas alturas del partido. Aún así, abro más y más los ojos, para que no se me escape nada, para que no pase de largo por mi puerta la clave de este acertijo. Como un paranoico que descubre por todas partes pruebas de su gran conspiración. Creo ver señales en cada esquina; lo malo es que no sé qué significan. El mundo, desde luego, no deja de enviarnos mensajes de que es preciso un cambio. Lástima que nuestros bienamados gobernantes sólo hablen su propio idioma (que, por cierto, nadie más entiende). Pero sospecho que la cosa no va por ahí. Y esta mañana me he quedado sin butano, pero tampoco creo que sea eso. Soy yo quien va a cambiar. Estoy asomado al borde de mí mismo, y todavía no sé si me gusta lo que veo. Para resguardarme de la lluvia y resucitarme del frío, entré en un bar a beber algo. Me encontré con una mirada de mujer que me puso el corazón a tocar palmas, y le preguntaba sin hablar, “¿serás tú lo que va a ocurrir?”. Sé que soy un iluso: visto lo visto, creer que el amor redime es, en el mejor de los casos, sólo poesía. Ya no hay princesas a las que rescatar de un monstruo. No puedo jugar a ser el príncipe azul de nadie. Ahora los mapas han clavado a un panel con alfileres la imaginación, como coleccionistas de mariposas, y no hay reinos lejanos donde la magia y la esperanza todavía estén permitidas. Sin embargo, ayer llovió, y hoy en el aire hay presagios de dragones.

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Piel de carretera

16.diciembre.2009 - 15:42

Llueve, así que enciendo el limpiaparabrisas. Llueve y cae una manta blanca de niebla que intenta, pero no consigue, que estrelle este coche que no es mío contra una encina muerta que resiste en pie junto al arcén. Bajo el volumen de la radio para escuchar las gotas golpeando los cristales, para oír los truenos, que son las carcajadas de la tormenta. Conduzco como un águila que sobrevuela dibujando círculos un lugar cualquiera, como si no tuviera nada mejor que hacer; nunca me ha preocupado menos llegar tarde o que me estén esperando. Llueve como tinta transparente, alimentando las olas enormes que parecen querer comerse estas playas de arena blanca. Tengo las manos agrietadas del frío, duras y agrestes como si tuviera piel de carretera. Mañana es la penúltima etapa de mi viaje, y creo que incendié mis naves el mismo día que aprendí a decir “bésame” o ”sólo de ida, por favor”. Adiós al Sur. El futuro me espera.

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