Cartografía de la sorpresa
Para C
“¡Ah, muy bien! ¡Dejad entrar al infinito!”
Louis Aragon
Yo no quiero quererte con el corazón. El corazón sólo es un músculo idiota que late porque no tiene nada mejor que hacer. Poco tiene que ver con nosotros, del mismo modo que no agradecemos al motor del coche que nos lleve a donde queremos ir. Yo te quiero con los pies, que nunca se cansan de subir tus escaleras, de descalzarse a los pies de tu cama. Te quiero con las orejas, que me tiemblan al oír tu risa; con mis uñas largas de guitarrista, que convierten cada caricia en un acto deliberado, lento, suave. Te quiero con la espalda cuando me miras a través del espejo; te quieren mis rodillas de vuelta a casa. Yo he de quererte con la lengua y el ombligo, con la voz y la afonía, con el pelo y la barba; también con mis cuadernos, mi guitarra, con este bolígrafo. Sólo así podría empezar a cartografiar la sorpresa y convertirte en el acto cotidiano y milagroso de la felicidad. Desnudarte es desvestir el infinito.

Antonio Santo (Málaga, 1985) es escritor y músico. Se licenció en Filología Hispánica por la
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