Una cosa llevó a la otra
Hay días en que uno se levanta y encuentra algo que le hace pensar, por un momento, que realmente el mundo es un lugar maravilloso. La cadena de acontecimientos que te lleva hasta ese instante de paz suele tener un algo de inevitable y un mucho de absurdo. Esta mañana de sol me he sentado al ordenador con el café y, de forma automática, he abierto Nueva Tribuna para leer los titulares. Con un suspiro de alegría he visto que, al fin, han podido enterrar dignamente a Víctor Jara. Me doy cuenta de que no soy el único de mis compañeros de periódico que se hace eco; abro Spotify, pongo algo de Jara y canturreo bajito mientras sigo leyendo.
Unos minutos después empieza a sonar una canción en inglés que no conozco y que, obviamente, no es del cantautor chileno. Compruebo la razón de que se haya colado en mi lista de reproducción: se llama Víctor Jara´s hands, de un grupo norteamericano llamado Calexico. Me quedo paralizado por la música, como un conejo deslumbrado por los faros de un coche en una autovía. Cuando termina la canción, corro a poner su último disco completo. Su título, Carried to dust, trae a mi mente un verso de La tierra baldía de Elliot (I will show you fear in a handful of dust; “te mostraré el terror en una mota de polvo”) y recuerdo que Neil Gaiman lo utilizó en una contraportada de The Sandman. Eso me lleva a pensar en Desde Sueño, un blog que antes solía visitar mucho, pero que hace tiempo que tengo olvidado, así que me meto a cotillear un poco a ver qué hay de nuevo.
Y así he llegado, al fin, hasta este post, en el que he descubierto que hay gente que se dedica a guardar pequeños tesoros en fiambreras y enterrarlas en el campo, para que otras personas puedan coger un mapa y pasar una mañana de domingo y sol buscando y sintiéndose un poquito más pirata, un poquito más niño y un poquito más feliz. Y ahora, mientras busco mi parche para el ojo, me ciño mi espada y despliego velas para ir a la caza del cofre de Long John Silver o del tesoro de la Isla de los Monos, díganme si se atreven que no hay días en que el mundo es un sitio cojonudo para estar vivo.

Antonio Santo (Málaga, 1985) es escritor y músico. Se licenció en Filología Hispánica por la
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